///Kike Dordal///

La imagen, la palabra, la voz… pinceladas del pensamiento
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La mentira

O mejor dicho las mentiras.

El problema surge cuando no andan solas.

En manada y además, la manada en compañía.

Prefieren, especialmente a los seres humanos.

Hombres, mujeres y todos los géneros posibles.

Son sabias. Eso son. Sabias.

Son en pleno conscientes que sin socios humanos,

O en simbiosis esporádicas, son inocuas.

En el peor de los casos, neutralizables.

Contrariamente, una manada asociada a un humano,

Resulta altamente peligrosa

Agrava tal efecto la condición poligámica de los humanos.

Al menos respecto de las mentiras.

Suelen asociarse a varias manadas.

Crean una suerte de bacanal creciente

De argumentos falaces y dañinos.

Frente a semejante sociedad cualquier distraído,

Podrá creer que descubiertas las mentiras

O mejor aun,

Descubierto la sociedad

Se aleja el peligro.

Mentira. Esto es otra mentira.

Lo cruel, lo peligroso,

Lo verdaderamente dañino de las mentiras

Junto a sus casales humanos

No está en ellas, ni mucho menos en su revelación.

No.

El efectivo daño está en sus destinatarios.

Siembran bajo la piel semillas de incertidumbre

Donde todo pudo haber sido,

Puede ser,

Y podrá ser…

Falso.

Semillas que se clavan como puñales

En el aire del otro

Lo contaminan.

Ahogan. Irremediablemente.

No hay verdad más absoluta

Que pueda oficiar de antídoto.

Finalmente y sin anunciarse

El silencioso ángel del final, pasa.

Silencio.

Un enorme mar de silencios

Donde las palabras, inciertas todas

Se hunden como plomo.

Para siempre.

Las peores mentiras son las que no se descubren

Se imaginan.

Posted in Prosa 2 aoss, 3 mess ago at 18:19.

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