///Kike Dordal///

La imagen, la palabra, la voz… pinceladas del pensamiento
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Cuatro puertas

Cuatro puertas abiertas o mejor dicho entreabiertas, listas para entrar o quien sabe para salir, ni él lo sabe, no sabe si se quiere escapar o si quiere encerrarse.

Sientee que puede, que tiene oportunidad de ambas cosas, sólo tiene que decidirlo.

Es inútil que él espíe, que trate de ver más allá para saber que le espera, cuál de ellas es la correcta, se esfuerza, agudiza su vista, se acerca hasta el límite pero no ve nada, sólo cree ver.

Su imaginación genera diferencias entre esas cuatro puertas, la cruda y cruel realidad le muestra sólo cuatro puertas iguales.

Se detiene, observa detenidamente, gira su cabeza y mira en derredor, quiere averiguar, quiere saber, antes de pasar quiere que alguien le diga cuál es la mejor, cuál debe atravesar.

De repente rompe su quietud y se anima, se anima a preguntar.

Gente que va y viene, incansable o cansada, pero ninguna atraviesa las puertas, pasan como si las conociesen o quién sabe ni siquiera las ven, pero ellos pasan.

Él decidido comienza a preguntar a unos y a otros, algunos ignoran, otros imaginan, muchos mienten pero él no lo sabe, sólo lo cree o no, pero para el caso es lo mismo, ni las mentiras siente que le sean útiles, aun creyéndolas.

La desesperación comienza a inundar su frágil existencia, no porque pase el tiempo porque de eso no se da cuenta, nunca le gustó usar reloj.

Pero la duda, la incertidumbre, el no saber que va a pasar si las cruza, o si no lo hace.

La duda, si puede volver, si se van a cerrar en algún momento y él dónde va a quedar, de un lado o del otro, pero en realidad sabe que no sabe cuál es el uno y cuál es el otro lado.

Vuelve a pensar, trata de exprimir su inteligencia al máximo, sus cinco sentidos están funcionando al límite, se concentra, se convence que lo va a descubrir, mira fijamente las cuatro puertas, sus pulsaciones aumentan, comienza a sudar, tiemblan sus manos, los ojos parecen salirse, el silencio aturde sus oídos, de repente algo completa ese inmenso silencio, su corazón deja de latir, la inmovilidad se apoderó de toda su estructura y quedó, por fin, de un lado o del otro, quién lo puede saber, de todos modos ya no importa.

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Posted in LITERATURA? and Prosa 4 aoss, 8 mess ago at 23:40.

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